¿Quedó en el pasado el crecimiento impulsado por las exportaciones?
Postado em 22 dEurope/London setembro dEurope/London 2008
Durante cinco décadas, los países en desarrollo que han podido formar industrias exportadoras competitivas se han visto recompensados con asombrosas tasas de crecimiento: Taiwán y Corea del Sur en los años sesenta; los países del sureste asiático como Malasia, Tailandia y Singapur en los años setenta; China en los años ochenta y, en última instancia, India en los años noventa.
En todos estos casos, y en algunos otros, -otra vez, principalmente en Asia-, las reformas internas seguramente habrían producido crecimiento independientemente del comercio internacional. Sin embargo, es difícil que ese crecimiento hubiera sido igual de elevado -de un histórico 10% per capita al año o más- sin una economía global capaz de absorber las exportaciones de estos países.
Muchos países están tratando de imitar este modelo de crecimiento, pero rara vez han tenido éxito porque no existen las condiciones internas previas. Si entramos a los mercados mundiales sin contar con políticas dinámicas que aseguren la competitividad de algunas industrias modernas de manufacturas o de servicios, probablemente seguiremos siendo exportadores empobrecidos de recursos naturales y productos de uso intensivo de mano de obra como las prendas de vestir.
Sin embargo, los países en desarrollo compiten para establecer zonas de exportación y subsidiar operaciones de montaje para las compañías multinacionales. La lección es clara: el crecimiento generado por las exportaciones es el camino a seguir.
Pero, ¿cuánto durará? Si bien es riesgoso tratar de hacer pronósticos económicos, hay señales que indican que estamos en la cúspide de una transición hacia un nuevo régimen en el que las reglas del juego no serán ni de lejos tan favorables para las estrategias centradas en la exportación.
La desaceleración de las economías avanzadas es la amenaza más inmediata. Tanto Europa como los Estados Unidos están entrando en una recesión, y crece el temor de que el colapso financiero resultante de la debacle de las hipotecas de alto riesgo no se ha resuelto. Todo esto sucede en un momento en que las presiones inflacionarias entorpecen los remedios monetarios y fiscales de costumbre. El Banco Central Europeo, muy enfocado en la estabilidad de los precios, ha estado aumentando las tasas de interés y puede ser que la Reserva Federal de los Estados Unidos pronto haga lo mismo. Así pues, las economías desarrolladas sufrirán durante un tiempo, lo que tendrá implicaciones evidentes para la demanda de exportaciones procedentes de los mercados emergentes.
Encima de todo, es casi seguro que estalle el problema de los desequilibrios globales de cuenta corriente. Los mercados emergentes y los países en desarrollo tuvieron en 2007 un superávit de 631 mil millones de dólares, dividido casi en partes iguales entre los países asiáticos y los Estados exportadores de petróleo. Esto representa el 4.2% del PIB conjunto de esos países. Los Estados Unidos por sí solos tuvieron un déficit en cuenta corriente de 739 mil millones de dólares (el 5.3% de su PIB). En este patrón de balanzas de cuenta corriente, ni los factores económicos ni los políticos son sostenibles, especialmente en un ambiente de recesión. Leia o resto do artigo »
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